El problema
Los backups de una plataforma Moodle se acumulan con el tiempo, y es habitual que nadie los revise después de creados. El problema es que cada backup viejo sigue conteniendo los datos personales completos de los usuarios que existían en ese momento, incluyendo alumnos que ya no tienen ninguna relación con la institución desde hace años.
Por qué importa
Guardar datos personales de personas que ya no tienen vínculo con la institución, sin una política clara de por cuánto tiempo se conservan ni con qué protección, es un riesgo tanto de privacidad como de cumplimiento normativo. Cuantos más backups viejos existan sin control, más superficie de exposición hay si alguno de esos archivos se filtra o queda mal protegido.
- Política de retención definida: por cuánto tiempo se conservan los backups y cuándo se descartan de forma segura.
- Tratamiento de cuentas inactivas: qué pasa con los datos de un usuario que dejó la institución, más allá de los backups.
- Protección del almacenamiento donde viven los backups, con el mismo nivel de cuidado que la plataforma en producción.
El punto ciego más común
Se suele cuidar mucho la seguridad de la plataforma en producción, y muy poco la de los backups que se van acumulando en el hosting. Un backup de hace tres años sigue teniendo datos reales de personas reales.
Si no tenés una política clara de qué se hace con los backups viejos de tu Moodle, es un buen punto para revisar en una auditoría.